martes, 11 de junio de 2013

La doncella y el viejo



O de cómo Mar se dejó seducir por el Diablo.


(Se oye cantar...)

EL VIEJO

Flor de azahar,

Ángel del lucero,

Déjame agarrar 

Con fuerza tu seno.

Deja qu'haga brotar 

De tu garganta'l deseo

Flor de azahar,

Ángel del lucero,

Deja qu'haga manar

De esas pupilas de fuego

Lágrimas de placer

Ángel del lucero. 

Flor de azahar

Ay, dulce morena

Déjate amar que

De tanto amarte muero.




(Mar sale a la ventana de su habitación que se encuentra en el primer piso de la casa familiar).


MAR

Que se entere

Tu desquiciada mente

Ni soy morena tuya,

Pues mi melena es  rubia,

Como tu peluca cana

Ni jamás te acercarás a mí más

de lo que separa

Ese patio de mi ventana.

Que tú eres relente

Y yo soy rocío.







EL VIEJO

 Recuerda amor mío

Que llegará el día sin demora

Dentro de unas horas,

Y entonces se unirán las esencias

De la noche y del alba,

Al igual que las nuestras

Ahora mismo

Si te dejaras.





MAR

Mezclar mi esencia y la tuya,

Pero tú, ¿qué bebes?

Palabras obscenas

En boca desdentada,

Arrugada envoltura

Decrépito demente

De voz ronca y hastiada.





EL VIEJO

Ten seguro que no es por la edad 

Sino de cantarte

A esa ventana noche tras noche

Cada madrugada

Desde hace semanas

Que el más adonis 

Se habría dejado la garganta

Y hasta las ganas.





MAR

Abrígate vieja urraca, 

O tómate un poleo

Pero entérate,

Que soy primavera y tú eres invierno

Que no nos tocaremos hasta que caigas muerto.





EL VIEJO

Deja que te toque entonces que no temo más

A la muerte que al no tenerte.





MAR

Esas palabras en boca arrugada

Más que amor provocan náuseas.

Tus manos, abuelo, que no pueden sujetar

Ni siquiera un piñón, 

Dejarían resbalar entre ellas

La piel tersa que Dios me dio

Y que sólo tu lengua lamerá

Pues ya ni morder puedes.

Toma este melocotón

Ve chupándolo

Imagina que es pezón.

El izquierdo o el derecho,

Porque lo verás pero no lo tocarás,

Viejo verde socarrón.





EL VIEJO

No osarías enseñarme ese pecho

Si el fuego no estuviera

Ya despertándose en tus adentros.





MAR

Tantos años y tan ingenuo;

No sabes que a las mujeres

Al ciego y al inválido les gusta torturar,

Descubriéndoles lo que no pueden ver,

Enseñándoles lo que no tocarán

Ese es nuestro poder.







EL VIEJO

Hablarás por ti y unas cuantas

Pérfidas y bordes

Que como tú gustan

De burlarse

del capado, de los  atroces...

Pero no oí nada nunca

De divertirse con el verdugo,

El que te acosa día y noche

Y te impondrá pronto su yugo.





Baja atrevida, baja cruel,

que ni ciego, ni manco soy,

Que si entre mis manos resbalara tu piel

Que jamás dejaron escapar manjar tan caro

Mis piernas ellas no dejarían escapar tus encantos

Ni tus ricas mieses.

Ven y pruébame, que la fruta

Cuanto más arrugas tiene

Más dulce.





MAR

Y a más gusanos cría y atrae.





EL VIEJO

Entonces ojalá vivas pocos años

Y no llegues jamás a conocer

Este suplicio infame de la sangre,

Aprisionada en cuerpo viejo,

Que quema, que arde,

Que es como estar dormido en vida 

O como pervivir muerto.





MAR

Ni tu picardía me seduce, 

Ni aguanto tus lamentos.

Calla o muere.





EL VIEJO

Qué hermosa en tu ingenuidad 

Te toca ahora a ti ser

Pues ni lo uno, ni lo otro.

Porque dentro de poco, 

Me solazaré,

Te lameré,

Te ahorcajaré,

Te moleré con mis zarandeos,

Te henchiré,

Te hastiaré hasta caer muerto.

Desdichada, no sabes que hay una razón

Más poderosa que el deseo para doblegarte

Y que ya he hablado con tu padre.

Cuando la luna vuelva a estar llena

Celebraremos nuestro enlace.





MAR

Si eso es cierto, no te ilusiones,

Porque seré yo entonces la que esté muerta.

Infame cobarde, no me tendrás por la fuerza.

 Pero antes de matarme,

Mi infortunio voy a cobrarte

Y si Dios me da valor suficiente,

Antes de solazarte..., de lamerme..., de ahorcajarme...,

Antes de molerme..., de henchirme o de hastiarme...,

Habrás muerto de celos.





EL VIEJO

A mi edad hay valores que ya nada importan,

Y uno de ellos son los cuernos;

El poseerte es ya una victoria sobre mis años.

Y si hay una forma de morir que para mí quiero

No es la de luchar por tu honor

Sino la de caer rendido entre esos pechos

Que me enseñabas hace un momento.

Además, aunque a tu edad te parezca mentira,

Y si no me crees, busca por doquier,

Nadie de amor muere aunque sí de placer.





MAR

Viejo obsceno,

No sé si chillar, matarte o tirarme

De este antepecho.

Siento cómo tus palabras

Como un rápido veneno

Me devoran las entrañas.

¿Qué clase de sátiro

 cuenta con pelos y señales

Su crimen a quien ya no le queda

Manera de salvarse?

Quizás me quieras tomar ya,

Pues ya no me quedan ni fuerzas,

Ni ganas de rechazarte.







EL VIEJO

Por fin, acataste.

Qué pronta rendición.

Pero no es tuya

Sino mía la culpa
Y por ello te pido perdón.

No te lamentes amada mía,

No jugué limpio.

Conocía de tu vida los designios
Desde el principio.

Dulce amor,

Es ese Dios

Al que siempre acudes

El que te condenó

Desde tú nacer

A padecer ese veneno

Que yace en tus entrañas

Y que se enciende

Al menor soplo de viento,

Con una caricia o una palabra.

¿Ya te entregas?

Pues subiré como amante feroz

Por estas ramas

Y te haré el amor

Una y mil veces
Hasta que acabes
Suplicándolo.

Y no te aflijas,

Lo que sientes

No es angustia

Sino el más placentero dolor

O el más doloroso placer;

Mis palabras han logrado encender

Lo que mil manantiales no lograrían apagar

Por toda la eternidad.