viernes, 17 de mayo de 2013

La petite robe noire

Queridos lectores, que como voy apreciando cada vez sois más numerosos, ya no sólo tengo un spam ruso sino tres, el filmhill, el current y ahora el vk!!!

Guay y graaaaacias mil!!!


Supongo que al igual que a mi fan number one, o sea mi padre, los mensajes de estos días os habrán parecido cuando menos extraños. Y tengo una versión oficial para ello. Pongámosle como título:


"LA PETITE ROBE NOIRE"


Hemos de remontarnos a una época remota, concretamente a las rebajas de hace tres años, en un remoto país llamado Murcia, en una tienda llamada Pepe Jeans, donde me topé con la petite robe noire más adorable y más preciosa que haya visto nunca.


Corriendo me fui al probador de señoras armada con aquella preciosura, de la talla M. Aun lo recuerdo con un pequeño escalofrío recorriéndome el cuerpo. Lo tenía en mis manos, había logrado el único ejemplar que quedaba de aquella joya, me lo puse y era tan bonito como lo había imaginado; pero de pronto aquella cremallera maldita no quiso subir ni a la de tres y entonces, en un arrebato de pasión, fui corriendo hasta el mostrador donde supliqué que me dieran la talla L, pero no, no le quedaban, y entonces sentí un gran vacío en mi interior y cómo mi corazón encogía dentro de mi pecho. Había estado tan cerca de la felicidad, la había rozado, me la había puesto y sin embargo estaba condenada a volver a mi casa sola de nuevo para siempre.


Le conté mi descorazonadora historia a mi familia y entonces mi hermana se sorprendió de mi hundimiento pues aseguraba que en internet todo lo podía encontrar. No tardé en dar con aquella petite robe noire y me puse a buscarla como una loca por todas las virtual fashion shops de la web. Pero mis esfuerzos no dieron fruto en aquel momento y me apunté el nombre de aquel vestido jurándome a mi misma que algún día lo encontraría.

(aquí salto en el tiempo de casi tres años)

Curiosamente en Navidad me dio por ahí, y como me ha sucedido ya en un par de ocasiones desde que soy catequista que las cosas me salen increíblemente según lo previsto, di con ma petite robe noire en la talla deseada. ¿Os imagináis cuánta felicidad experimenté de repente? Tres años después por fin la tenía al alcance de la visa... Dudé unos minutos en que me sentí tan culpable por mi materialismo. Y finalmente fui a por mi visa y marqué los número mágicos. Me la mandaban en unos pocos días de Italia. Y resumiendo. Llegó me la probé y la (puta) cremallera (de los cojones) que no subía. A nivel de las costillas. Justo debajo del pecho de lado. Llegué a pensar en extirparme un par de ellas como hizo la exnovia de Marilyn Manson. Pero bueno, el placer de saber que aquella petite robe noire estaba por fin en mi armario era tan inconmensurable que pospuse para "más después" el problema de mis costillas.


Hasta que el otro día me apunté a la cena de 2º Bachillerato. Y claro, tengo un vestido para la puesta pero no para la cena y no tuve otra idea que probarme ma petite robe noire.

¿Os he hablado ya de mi problema de anchura de costillas?

Tengo diez días para erradicar el dichoso problema. Aunque no me vaya a poner mi petite robe noire. Porque creo que es más de entretiempo. Es tan bonita.

Y de nuevo el calvario. Diez días de dieta. Mal humor. Insoportabilidad del ser. Ganas de matar. Falta de concentración. Agravamiento de la bipolaridad. Redacción de entradas erráticas.

Et voilà, espero que os haya gustado la versión oficial!!!

Fin y besos!!