sábado, 27 de abril de 2013

Son las 11:37

y tengo un sueño espantoso. De esos que te dejan abrir los ojos con dificultad. Tengo un horrible sueño y es que para una vez que dormía plácida y profundamente, para una vez en muchos días que los justos me habían prestado su sueño, ha llegado un angelito a mi cama a despertarme antes de las ocho. 

Tengo mucho sueño.

Quiero irme a la cama, quiero irme a dormir. Y sólo son las 11:37 de la mañana.

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