miércoles, 3 de abril de 2013

Dos

La primera es muy muy simpática. Tiene esa facilidad mezquina para sonreír, con esa sonrisa amplia y boba, tan sumamente BOBA, que muchas veces dan ganas de preguntarle, ¿por qué sonríes exactamente?, ¿qué te hace tan feliz? ¿De qué nido te has caído? Y es tan uuuuf, tan amable, complaciente, tan servicial, siempre dispuesta a salir la primera. Ya está ahí la señorita doña perfecta. Puuuf, tía, eres imbécil y en el fondo insoportable. ¡Que no te lo van a agradecer!!! y eso tú ya lo has comprobado en muchas ocasiones. Así que ¿por qué demonios lo haces? ¿Por qué vas meando agua bendita por donde vas pasando? Ese halo de santimonia irritante. ¿No ves que molestas a los que no son tan chachis como tú? Seguro que en el fondo eres una puñetera hipócrita que intenta destacar sobre todos los demás y haces lo que haces para demostrar que eres mejor que nadie. Nadie hace nada por nada, de gratis. No en este mundo. Debe haber algo por ahí detrás. Seguro que tienes a más de un cadáver metido en el armario. Nadie puede creerse ese "tú" ideal que te has creado.


La otra por el contrario la observa de lejos, lejos de ella y de todos porque prefiere mantenerse al margen. No le gusta mucho mezclarse con nadie. Se siente más segura en la frivolidad de las relaciones lejanas. Sin embargo, nadie imaginaría que no se trata de timidez. Simplemente sabe que en el momento menos pensado bastará una palabra para que se suelte la bestia. Ha habido noches enteras que ha pasado en vela haciendo un repaso metódico de cada una de las horas de ese día por si en algún momento alguno de sus pensamientos se escapó a la superficie. Parece dura. Pero en el fondo sólo tiene miedo, vive atemorizada por la bestia que guarda en su interior. Porque si se escapa la bestia, puede que no haya vuelta atrás. No preguntes. No lo dudes. No te soporta. Así que déjala en paz. Será lo mejor para ti. 


Son dos. O puede que una. Puede que sea real. O puede que no. Puede que en el fondo seas tú. O puede que sea yo.