domingo, 7 de abril de 2013

Charles Baudelaire. Mi corazón al desnudo

Ayer lo encontré por casualidad, escondido en una caja de mudanza. Y fue como un reencuentro. No lo había hojeado ni siquiera cuando lo compré. Es pronto para hablar de ello. Pero Baudelaire es mi poeta y siempre lo será, y ahora que afronto una fantástica etapa de mi vida, me ha reconfortado reencontrarme con él después de tantos años, como con un viejo amigo que siempre estuvo ahí esperando mi vuelta. 

Es un pequeño libro hecho de esas notas que uno va dejando aquí y allí con la intención de no perder algo, un pensamiento fugaz que tiene la clave del orden del mundo o un proyecto importante por iniciar y que acaban convirtiéndose en... notas.  Pero no sé por qué me empeño en leerlo porque leer tanta genialidad me frustra siempre un poco. Aunque por encima de la frustración está la fascinación que siento por el hombre.


III

Comprendo que se deserte de una causa para saber lo que se experimenta sirviendo a otra.
Quizás fuera dulce ser víctima y verdugo alternativamente.


V

La mujer es lo contrario del dandi. Debe producirle horror.
La mujer tiene hambre, y quiere comer; sed, y quiere beber. Está en celo y quiere ser satisfecha-
¡Qué gran mérito!
La mujer es natural, es decir, abominable.
Además, es siempre vulgar. Es decir, lo contrario de dandi.

LXXII

Cuanto más el hombre cultiva las artes, menos jode.
Entre el espíritu y la bestia se produce un divorcio cada vez más sensible.
Sólo la bestia jode bien y la fornicación es el lirismo del pueblo.
Joder es aspirar a entrar en otro, y el artista jamás sale de sí.

   



Ya lo sé. Ahora mismo tengo a la "Ligue des bonnes mœurs" en pleno montándome un tribunal de la Santa Inquisición y eso que esto no lo he escrito yo. Y es que Baudelaire siempre tuvo una tremenda capacidad por hacer ulular a la grada. "Lo que hay de embriagador en el mal gusto es el placer aristocrático de desagradar"... Bueno, lo admito, he escogido probablemente los párrafos más provocadores. Pero admitid que no hay nada como una frase provocadora para llamar la atención... O desviarla... ;P (¡y es tan divertido!!)


XXII Cohetes

Creo que el encanto infinito y misterioso que yace en la contemplación de un navío, y sobre todo de un navío en movimiento, proviene, en el primer caso, de la regularidad y la simetría, que son, a la par que la complicación y la armonía, una de las necesidades primordiales del espíritu humano; y, en el segundo caso, de la multiplicación sucesiva y la generación de todas las curvas y figuras imaginarias operadas en el espacio por los elementos reales del objeto. 

La idea poética que se desprende de esta operación del movimiento en las líneas es la hipótesis de un ser vasto, inmenso, complicado, pero eurítmico, de un animal lleno de genio, dolido y angustiado por todos los suspiros y todas las ambiciones humanas.


Altamente recomendable para los admiradores del poeta. Imprescindible para los apasionados donde reconocerán en seguida no sólo su peculiar manera de contemplar el mundo sino también su declive. Y tan íntimo que perturba.