jueves, 3 de enero de 2013

Un poema de Gutierre de Cetina

No suelo copiar de nadie pero este poema de Gutierre de Cetina describe tan bien lo que me ha sucedido hace un rato.

Sigue a la obscura noche el claro día,
y aquella obscuridad que el aire hace,
el sol la aclara toda y la deshace,
y la sombra y temor de sí desvía.

Así de mi verdad, señora mía,
el sol que alguna vez mirar os place,
aclara, justifica y satisface
la obscuridad que mala lengua envía.

Desterrad, pues, por Dios, aquella sombra
que el aire os ocupó claro y sereno,
para que el sol de la verdad se vea.

Y entonces, si de mí cosa os asombra,
veréis de un tal amor mi pecho lleno,
tan claro que no hay sol que más lo sea.



Despertar en la hora más oscura de la noche y no volver a conciliar el sueño turbada la mente como está por mil y un pensamientos a cual más descorazonador. No habrá paz ni volverá a haber sueño para los justos, la risa quedará desterrada para siempre dejando paso a una vida gris y amargada sin esperanza alguna. Tal es el poder de la noche sobre las mentes que convierte las pesadillas más descabelladas en realidades envolventes. Y entonces durante el duermevela que le sucede cuando ya clarea el alba, lo ves muy claro durante un instante, que sólo te quedan dos opciones, una fácil y la otra bastante más complicada. O tal vez la sola angustia de aquella realidad que la noche ha tenido a bien desvelarte despeje de una vez por todas tus temores y te empuje a despertar por fin de las tinieblas en las que llevabas semanas deambulando sin rumbo. ¿Burla de la noche o deseo concedido? El caso es que aunque el día se esté nublando ahora, he pensado que ya que dispongo de tiempo, mejor será aprovecharlo de la mejor manera posible pues según tengo entendido, a la larga lo fácil y barato sale caro.


Buenos días!!!