viernes, 22 de junio de 2012

La plañidera y el paracaidista

En una vida anterior tuve que ser plañidera, tuve que serlo  o algo tiene que ver con que tengo el ojo seco. No produce lágrima de manera natural, hay ojos húmedos y ojos secos, ya está, no hay que  darle más vueltas, y mi cuerpo que es una maquinaria perfecta ha compensado esa pequeña tara con mi megacapacidad para llorar con todo lo llorable.


Pero ojo, repito, sólo lloro con lo llorable y si yo no lloro, a buen seguro es que no hay nada por lo que llorar.


Ay, pero qué penita me ha dado pensar que el año que viene ya no estarán por el instituto. Te tiras seis años deseando perderlos de vista y cuando llega la hora, es duro. Espero que la vida los trate todo lo bien que se merecen. 


Pero claro, tampoco era plan de ponerse a llorar en el examen de geografía y de biología, que es cuando me ha dado por pensar. Y no es porque me avergüence de llorar. No, tengo treinta y bzdhdejr años y puedo enorgullecerme de haber llorado en todos los sitios imaginables y delante de quien se terciara.


Cuando era más chica, supuso un problema y sé que hubo una época en que mis padres se preocuparon, sobre todo cuando me dio por huir corriendo al WC, encerrarme allí y llorar durante horas sin motivos aparentes. Creo recordar que incluso mi padre me prohibió ver un dibujo animado donde Hutchi, un bicho primo hermano de la abejita Maya, pero en plan Marco busca su mami, se tiraba cada capítulo buscando a la ídem, se hacía un amiguito en el trayecto que acababa muriendo al final de cada ídem. Y claro, al volver cada tarde del trabajo y encontrarme deshidratada, sollozando y con la cara desencajada por el pobre bichito, no le quedó más remedio que prohibírmelo. Creo que en esa época fue cuando empezó a forjarse mi poder llorante. Y como sé que me leen, les pido disculpas por hacerles sufrir innecesariamente. A otros niños les da por hacer otras cosas en los cuartos de baño y es igual de natural. No hay que preocuparse.


Pues, no me apetecía ponerme a llorar en el salón de actos del insti repleto de preuniversitarios porque no era el momento ni el lugar. Ya bastante lloré ayer en el coche escuchando la canción de la Eurocopa del Bisbal y acordándome de ellos.


Así que en casos como este, tengo un método, el cual uso en muy pocas ocasiones, porque repito, no me avergüenzo de llorar casi nunca. Es el método paracaidista. Sí señor y es bueno, muy bueno, nena.


Un hombre se va a tirar por primera vez en paracaídas y va acompañado de sus instructores. Se tiran del avión, están un poco en el aire, llega el momento de tirar de la manivela para abrir el paracaídas, tira de ella, vemos cómo el paracaídas parece que se está abriendo pero de pronto sale volando. Alaaaa, la que ha liado. Al parecer, ha tirado de la palanca que sirve para deshacerse del paracaídas. Momento pánico. Ya está, me voy a matar. Pero no pasa nada, porque están los instructores que se quedan un poco ¿comoooorrrr? y lleva el otro paracaídas. Lo abre, ya está, no ha pasado nada, ya sólo queda aterrizar en un campo muy muy vasto. Debe ser fácil aterrizar en medio de ese campo que es como muchos campos de fútbol y el paracaidista se ve tan chiquitillo. Y poco a poco  la cámara enfoca cómo la mancha negra que se va acercando peligrosamente a unos cables de alta tensión, la que va a liar otra vez, pero si acaba de salvar la vida, pero qué hace este tío??? y todos señalando, haciendo gestos de FUERA FUERA  con las manos, gritando nooo nooo por ahí nooo que te vas a estrellar, y ves que el paracaídas se va cada vez más p'allá en lugar de p'acá, y ya haces aspavientos con las manos, chillas QUE TE VAS A MATAR, VETE DE AHÍ, chispazo tremendo- ualaaa, ya está, s'ha matao. Silencio seplucral. Pues no. Se ha quedado colgado de aquellos cables de alta tensión a punto de electrocutarse y ahora está esperando a que vayan a rescatarlo. Y sobrevive. Y me lo imagino pensado. ¿Y ahora qué hago? ¿La lío más? ¿Me tiro del camión de los bomberos y lo "arremato"? Eso es un mal día y lo demás son tonterías. Cuando vi aquel vídeo la primera vez, me estuve riendo toda la noche, se habían acostado mis hermanos y yo seguía riendo, llegó el verano y seguía riéndome y hasta ahora.


Buenas noches que mañana volverá a amanecer!


(PD: ¿Sabéis ese que dice que un chico de Illinois salió despavorido de su casa, llevándose por delante la puerta de cristal y corrió desnudo durante millas hasta que lo detuvo la policía alertada por los vecinos porque se había encontrado una araña en la cama? Pues como se lo preguntes a mi madre, se descojona!)







miércoles, 20 de junio de 2012

Yo nunca me copio

¡Ojo! ¡Que esto no es el diario de la señorita Pepis ni nada parecido! Pero el hecho es que yo nunca me he copiado excepto una vez, a la edad de 8 años, en un examen de historia, una fecha medieval, creo que era sobre la guerra de Cien Años, que había olvidado. Y resulta que la "camarade" de quien me había copiado también la tenía mal. Puede que si me hubiese salido bien aquella jugada, lo habría intentado de nuevo y habría intentado métodos nuevos de "tricher" (=hacer trampas) como las famosas y fabulosas chuletas (ahora hay alumnos tan perros que en lugar de hacerse las tradicionales chuletas le echan fotos a los libros con sus smartphones; ¿se puede ser más cutre?) y entonces puede que ahora mismo en lugar de esta entrada, estuviera escribiendo un manual de cómo copiarse en los exámenes. Como en esa película "El Efecto Mariposa" en la cual el más mínimo cambio en los acontecimientos origina distintos destinos totalmente dispares. Así que puede que si aquel día mi "camarade" hubiese puesto la fecha correcta, mi destino hubiese sido otro.  Pero la realidad es que la primera y única vez que intenté hacer trampa por mi cuenta en un examen me salió fatal.


Así que aquella vez que en cinquième (1ºESO) la señora Chevallier me puso "une retenue" (arresto del sábado por la mañana) no de dos sino de CUATRO HORAS y les escribió a mis padres que me había copiado de una "camarade" en una redacción que teníamos que entregar, se equivocaba. Porque yo no me copio. Ya sé que mi redacción no estaba a mi nivel, y sé que no tendría que habérsela dejado a mi "camarade", creo que se trataba de Cécile, pero eso fue lo único que hice mal porque yo nunca me copio.


Y aquella vez que en 3º de filología inglesa, me convocaron a una reunión para tratar el asunto de mi examen fraudulento que había copiado palabra por palabra de mi compañera Sandra, de Málaga, un dictacomp, que por otra parte me había salido genial, me quedé un poco extrañada, porque como ya he dicho antes, yo nunca me copio. No sé si les convencí de mi inocencia, no lo recuerdo bien. No tuvo que ser agradable y en esos casos mi mente que es muy lista lo borra todo. Menos mal que sin yo saberlo, los compañeros intercedieron por mí y fueron a contar cómo esta chica se había copiado palabra por palabra de mi examen. Si no, con lo plutócratas que son en las Uni, a mí no  me salva ni el tete (tampoco sé quién es el tete).


Y aquella vez que por poco me pillan en un examen de Traductores intentando que mi hermana se copiara de mí, no era mi intención hacer trampa. Pero si tienes a tu hermana al lado haciendo el mismo examen que tú, ¿no intentas echarle una mano, aunque sea a la fuerza? Está en la Constitución de los Estados Unidos, la famosa quinta enmienda. Pero no lo hice por mí, porque yo nunca me copio. (Y luego me he acordado que la que un poco más y me delata al profe fue mi hermana, por pesada, aunque este recuerdo, debo contrastarlo).


Y en mis últimas oposiciones, lo único que pregunté fue ¿qué cojones son los textos dialógicos? Y si el destino no hubiese querido que aprobara, pues no habría aprobado. Además, los textos dialógicos son diálogos, eso todo el mundo lo sabe. Era una pregunta más bien retórica. Porque yo nunca me copio.


Ahora bien, ¡me meto en cada fregado por no copiarme! 

Ámonos pa'Macael!!

PD: cuando prescriba mi último crimen, ¡lo contaré! XP

sábado, 16 de junio de 2012

Los sims...

Existe una leyenda en Macael según la cual me paso las 24 horas del día jugando a los juegos del facebook, lo cual es absolutamente falso. Ahora mismo me resulta practicamente imposible twittear y bloggear como quisiera como para combinarlo también con los juegos. Cría fama y échate a dormir.

Admito que he estado enganchada a Los Sims Social y casi alcanzo los 500K puntos, incluso cuando me estaba empezando a cansar de los Sims, estuve a punto de engancharme a las Hidden Chronicles y al Bejeweled Blitz, como lo estuve el año pasado a las peceras, y al Pet Society, y antes de los juegos del facebook, al Simcity, y también a los Sims, pero el primigenio. De hecho admito haber cogido el coche en plena noche para ir a Arboleas a jugar a eso con mi hermana. Y en los albores de la informática casera también estuve picada en el solitario de mi pentium 100. Y creo que ya está...

Uuuuffff... Me pregunto si tal vez no tenga un problema con los videojuegos...

Nooo. Imposible...

Lo que ocurre es que  se me dan bien esos juegos. Además se me dan tan bien que en seguida consigo altos resultados dedicándoles la mitad de tiempo de lo que se piensa la gente! Eso es lo que pasa.

Claro...

Bueno, pero me desvío del tema. Lo cierto es que hace unos días, mi madre colgó en su facebook un mensaje preocupante, el cual reproduzco aquí:

A MIS AMIGOS SIMS : TENGO UN GRAN PROBLEMA MIS SIMS NO ME DEJAN JUGAR ME PONE RECARGAR Y NO PUEDO ENTRAR LO SIENTO PORQUE NO PUEDO AYUDAR A NADIE NI JUGAR YO.......

Así que esa misma tarde, acudo presta y veloz al rescate de mi madre dispuesta una vez más a demostrar mis amplios conocimientos en los sims y en facebook.

Efectivamente el juego no carga. 

Paso 1: consultar los foros a ver si se trata de un problema generalizado. Y efectivamente lo es. De hecho hay gente que lleva semanas sin poder jugar, cosa de la cual prefiero no informar a mi madre. Cómo decirlo. Digamos que después de jugar durante meses, conseguí llegar hasta los 480Kpuntos. Y digamos que mi madre está ahora mismo en 1,000K. Yo creo que con eso está todo dicho.

Paso 2: seguir los sabios consejos de los foros. Aquí es donde mis conocimientos en inglés más me apremian. En los videojuegos y en el facebook. Acabo de escribir estas palabras y ya me arrepiento. En este caso, la solución propuesta es la de cambiar la contraseña del Facebook. Me suena  a "hacer el pino si tienes paperas" pero usuarios de juegos y foros de internet, recordad siempre que no podemos cuestionar los mandatos de los MANAGERS y los MODERATORS. Y si estos nos dicen de hacer el pino para curar las paperas, se hace y ya está.

Paso 3: No sólo cambio la contraseña sino que limpio las cookies, el historial, actualizo la versión firefox y reinicio el portátil (son muchos años enganchados a esto...¿seré de verdad una frikie?). Por fin... nada. Sigue parándose en el 65% de carga.

Paso 4: Buscar soluciones que suenen a reales. Te sugieren que dejes una imagen de lo que te ocurre al intentar cargar el juego, junto  a tu dirección de facebook y tu número de id. Esto parece fácil.

Paso 5: Al darle a la tecla PRTSC del portátil este me mira como diciéndome, ¿en serio pretendes que te haga una captura de pantalla? El paso 4 noera tan fácil.

Paso 6: Buscar en el manual de instrucciones cómo hacer que la maldita tecla funcione. Empiezo a desesperar un poquito y me doy cuenta de que no soy una frikie para nada, porque un frikie de verdad le daría al ctrl, al f8, abriría el cuadro de mando, haría dos clicks en la barra espacio, escribiría cuatro cosas en lenguaje MS2 y lograría que la dichosa tecla funcionara. Pero ýo soy incapaz siquiera de localizar la más mínima información en toda la ROM acerca de la tecla PRTSC. Pues nada, a grandes males:

Paso 7: instalar el Springteen o sea el Printscreen como lo hice en su momento en mi portátil cuando desconocía para qué servía la tecla PRTSC que por cierto tampoco me funciona (la acabo de probar). A buscarlo en el softonic y lograr instalarlo sin que se me cuelen las toolbars de los cojo*** de siempre y demás spamgadgets. 

Paso 8: Conseguido!!! Estoy al borde de las lágrimas. Por fin algo que sé hacer y que me sale bien. Cuelgo el mensaje y aprovecho para dejar dicho, Y EN INGLÉS (ahí es nada, porque de teclas PRTSC no tendré ni idea pero de inglés sí) que lo de cambiar la contraseña es una chorrada grande como una casa! Hombre, no lo digo exactamente así, porque no quiero tampoco que los MODERATORS le tomen manía a mi madre. Pero lo digo.

Paso 9: Sigo navegando por los foros en busca de alguna otra solución y descubro que el número ID: 10000003445243854352 del facebook está por fin jugando después de dejar su número de ID. A todo esto estoy intentando meterme en la ayuda técnica de los EA Games. Así que me quedan dos cosas por hacer, conseguir el ID del facebook y un perfil de usuario en los EA Games Forums serios.

Paso 10: Al décimo intento de entrar con mi cuenta, me invento otra cuenta en la que después de diez intentos me siguen diciendo que "INVALID PASSPORT FORMAT". ¿Qué coño significa quie mi contraseña tiene  un formato incorrecto? Tiene letras, también tiene números y por último hasta tiene almohadillas!!!!! Qué más le añado SOOOLISTO!!!!!!!!!! Para cuándo una tecla enseñando el dedo sacro en todo su esplendor o un buen corte de manga, ¿eiiiihn? Empiezo a mostrar signos preocupantes de hartazgo y no sé si llorar, chillar o pillar y pirarme. A todo esto ha pasado ya la hora.

Paso 11:  POR FIIIIN logro averiguar cómo se saca el número del facebook. Pero no lo desvelaré aquí. Sería cómo contar el final de una peli muy buena. Pero el caso es que ya sé cómo hacerlo y me siento un hacker total (cosa que ocurre cada vez que consigo algo ayyy...)

Paso 12: Colgar el número en otro mensaje, ponerle una vela y rezarle la oración a los MODERATORS para que tengan a bien pasárselo  a los técnicos y que le solucionen pronto el problema a mi madre.

Quedamos en esperar y que mientras, al tener yo cuatro sims, que escoja el que quiera y que  se entretenga mientras para que no le dé demasiado mono. Gracias a Dios, a la casualidad, a los técnicos o a losmoderadores, a las 9 de la noche, por fin pudo cargar el juego no sin antes acordarse de mi madre, o sea de ella misma al intentar volver a ingresar en su cuenta con su contraseña antigua, véase paso 2: pero los del Facebook son buenos, te dan muchas posibilidades de equivocarte al ingresar tu contraseña. Otros deberían tomar ejemplo.

Desgraciadamente otros jugadores no tuvieron tanta suerte. ¡¡¡Ánimo!!!



miércoles, 13 de junio de 2012

La Carmen de Mérimée

Es increíble que con tamaño pequeño tamaño alberguen tantas aplicaciones. Y no, no me refiero a un smartphone ni a una tablet sino a esas pequeñas criaturas que de repente surgen en tu vida y parece que han estado ahí siempre. De hecho te cuesta recordar el día de tu boda sin que ellas estuvieran allí contigo.


Antes veía a los niños y me parecían todos pequeños seres crédulos y casi tan inocuos y activos como pequeñas macetas de bonsáis. Pero no. Son como nosotros, con un poquito menos de contenidos en la cabeza, pero por lo demás, sienten y padecen como todos. Aunque algunos más que otros.


Mi Gabriela es la Carmen de Prosper Mérimée, una heroína lorquiana, no, perdón, es la Heroína Lorquiana por antonomasia, la de las grandes tragedias, la de los gritos y llantos, la dulce niña que en unas milésimas de segundos se convierte en un ser infausto, violento y dramático anunciando el Armagedón. Es terrible y terrorífico ver cómo un pequeño ente de un metro y poco de alto, veinte kilos de peso nos atenaza de repente a todos en el sofá a base de alaridos y lamentos arrasándolo todo a su alrededor. Y eso que aun no ha cumplido los 6 años.


No he conocido a nadie que haya tenido el poder que tiene esa niña para cabrearme una mañana entera.


Pero ante la reprimenda, los gritos, los reproches, los lamentos de sus padres, porque cuando se ponen, sus padres no le van a la zaga, o al revés, según si se va en orden ascendente o cronológico, de pronto y sin esperarlo, el ente se deshace y se convierte de nuevo en niña. "Mami, ¡me duele!" "¿Qué es lo que te duele mija?" Me duele el tobillo, la pupa de la semana pasada, el arañazo de anteayer, el ojo, el oído, da igual. Pero me duele mucho mami. Ven, mami te lo va a curar. Porque mami tiene un montón de trucos para curar donde te duele, mi niña, te voy a dar un poquito de apiretal, o echarte un poco de agua oxigenada, o si se tercia, te pongo una tirita para ese dolor que tienes en el alma y ya verás cómo se pasa.


¡Un beso muy grande mi niña!


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lunes, 11 de junio de 2012

Yo también di tecnología.

Aunque en una época preinformatizada como la mía, se llamaba trabajos manuales.

El otro día, recordé algo que parecía irremediablemente condenado al abismo del olvido. Estaba en el Colegio Jeanne d'Arc, ya os he hablado con anterioridad de él, mi maravilloso colegio unisex de monjas donde cursé los cuatro años previos al instituto,  desde sixième hasta troisième (de Sexto a Tercero de la ESO) y al que mi predisposición a los cuentos de la Abuela Cebolleta parece hacerme irremisiblemente retornar una y otra vez.

Recuerdo vagamente que cursé dicha asignatura durante los tres primeros años, pero que el último año, en una época donde los estudios en la etapa secundaria todavía eran sinónimo de esfuerzo y de calidad, el apretado currículum prescindía de esta a favor de otras asignaturas más serias.

No sé si mi memoria es muy fiable en este caso. La profe (ahora caigo, ¿tuve algún profe hombre en Jeanne d'Arc? Uala) era una señora alta y morena, con el pelo bastante corto, creo que tenía apellido español, Gómez o González, o tal vez la del apellido español fuera la profe rubia de Química. Era alta, morena, rondando los cuarenta ¿y algo varonil? ¿o no? No. Creo que era tranquila pero firme, algo así como una mamá severa.

Lo que sí recuerdo es todo lo que me aportó de positivo la asignatura.

Porque nos enseñó a fabricar nosotras solitas una lámpara "ELÉCTRICA". Y por "eléctrica" me refiero a que nos hizo instalar un interruptor y desmontar y volver a montar un enchufe para engancharlo al cable de la rosca de la bombilla que habíamos añadido en aquella cosa de madera que habíamos serrado, recortado, lijado, atornillado y pegado nosotras solitas!!! Por otra parte, era una lámpara horrorosamente atroz en su estética. Pero funcionaba.

En otra ocasión, nos hizo fabricar una cosa de esas que se ponen al lado de los sofás para guardar las revistas, eso es, un revistero y que creo que mi madre jamás utilizó.

También fabricamos una maravillosa carpeta para guardar nuestros dibujos y otra más pequeña tamaño block para conservar flores secas. Con anillas y todo.

Y también nos enseñó a coser. Y si no fuera porque mi madre siempre sintió aprensión (que no aprehensión) porque tocara su máquina de coser tal vez hubiera llegado a ser una Coco Chanel porque la parte de costura me encantaba y todavía guardo por ahí algunos patrones para recortar telas. 

Y también nos enseñó a cocinar trufas de chocolate, y por supuesto a hacer la cajita para envolverlas (con un papel plastificado de color pastel precioooosooo y un ingenioso juego de cierre!!!)
Y realmente le agradezco que nos hiciera sentir carpinteras, electricistas, costureras y cocineras y todo ello resultó ser una experiencia gratificante e increíble. No despertó en mí el más mínimo impulso por crear o fabricar objetos, (lo de fabricar pudiendo ir a la tienda a comprarlas me resultó siempre tan soporífero y tedioso!!!) pero a partir de ahí, supe que el mecanismo de un enchufe no era tan complicado como podía parecerlo.



Y por cierto, las trufas las hice para el concurso de repostería de navidad del cole de mi hija, una receta sencillísima a la par que mmmm, pero  curiosamente no obtuve ningún premio. Así que esa fue la última vez que participé en el concurso.


A lo que quiero llegar es que cada uno de los maestros y profesores que tuve a lo largo de mi existencia me trasmitió algo y no puedo más que estarles a todos agradecidos por haber hecho de mí parte de lo que soy ahora. Y aunque lo mío eran los idiomas, que por cierto en Francia se estudiaban obligatoriamente dos durante los siete años de Educación Secundaria, más uno más durante al menos tres años. Sin contar con el latín que tuve la suerte de estudiar durante ocho años. Y estoy hablando de hace veinte años. Pues a pesar de que lo mío eran los idiomas, no puedo más que agradecer a todos y cada uno de mi profes que me abrieran un poquito la mirada y la mente hacia otro mundo distinto al mío.


Un saludo!!!

PD: Y aunque sé que no sé apenas nada, sé lo suficiente como para distinguir a un sabio de un necio. Buenas noches.








miércoles, 6 de junio de 2012

La vuelta al redil

"Prostitution". Es la única palabra en francés que  mis alumnos ingleses se dignaron a decirme durante mi segundo y último curso en Cantoria. Y lo decían con una pronunciación excelente. Tomando en cuenta lo negados que eran para los idiomas, pillarle el truco al acento francés no era fácil. Claro que si enseñáramos la cara B de los idiomas, seguro que nos saldría más de uno políglota y más de dos.

Mi mente es genial asociando ideas. Ese es mi talento. Conozco a poca gente que haciendo pim pam pum llegue donde la mía.

Una muchacha morena en la acera del Campus, en shorts, con un moño a lo Amy Winehouse, la camiseta remangada hasta el sujetador y mirando fijamente al coche.

La carretera paralela que hicieron en Los Llanos de Arboleas. Dos veranos atrás. Chicas jóvenes, tres o cuatro, ejerciendo la prostitución en aquella calle y a mediodía.  No era un "¡Oh Dios mío! ¡Depravación!" sino más bien un "¡Anda ya! ¿Qué hacen aquí?". Porque ver a prostitutas ejerciendo la prostitución en aquella calle del pueblo a esas horas era tan surrealista como verlas en el salón de casa. Y no es que en mi pueblo no haya gente que frecuente o practique según qué cosas. Pero que acudan a ciertos servicios a la vista de todos es igual de extravagante que el tito se ponga a hacerse una guachipeich en mitad de la Cena de Navidad.

El negocio no duró demasiado. O al menos la manera de publicitarlo.

"Prostitution". Volvemos a mis niños ingleses de aquel año. Yo les daba ATAL y tal, sin ser ATAL. Tenía que cumplir un horario. Creo que había un Matt. Y un Dean. Había más pero no recuerdo sus nombres. Tendría que buscar mi cuaderno de notas de aquel año. Eran carne de cañón, si no al llegar, se convertían a lo largo del año. Tenían problemas en todas las clases. Pero conmigo no. Salvo por el chiste de la "prostitution". Sin embargo tenía una baza importante, un as en la manga. Sabía su idioma. Así que entendía lo que se contaban los unos a los otros y era más complicado meterse con la teacher.

Aprendí mucho inglés aquel año. Espero que ellos también aprendieran algo de español. Aunque no estoy muy convencida.

Cantoria. Fue mi destino en expectativas, y ahora le han dado la definitiva allí a mi hermana. Después de dos años de exilio en Jaén, por fin vuelve a casa y eso siempre es una muy buena noticia. Probablemente de las mejores de este año. Welcome back sister!!!




lunes, 4 de junio de 2012

La Sala de los Secretos




En los Palacios Nazaríes de la Alhambra, paseando por las galerías porticadas del Patio de la Lindaraja, encontré un pasadizo a mano derecha que contrastaba con la exuberancia de todo el monumento. Se abría a un pasillo que  sebifurcaba a ambos lados con paredes perpendiculares de piedra vista de poca anchura dibujando un pequeño laberinto, casi infantil, por su escasa dimensión, pues en seguida los pasillos y las paredes convergían en una sala central cuadrada también pequeña y de techumbre blanca, baja y cóncava. La única luz, aparte de unos focos anaranjados procedía de una cancela a la izquierda que daba a la salida de los Palacios hacia el Partal y a través de la cual pretendía penetrar la fresca y opulenta luminosidad de los jardines de la Alhambra.

Divertida por aquel exiguo laberinto, llamé a mis niñas a través de la reja para que participaran conmigo del hallazgo de aquel juego al que nos invitaban los Palacios.

Fue mi marido el que advirtió la extraña acústica de la sala central. La voz retumbaba de una manera extraña si te situabas justo en el centro de la habitación cuadricular y abovedada. Entonces nos dimos cuenta de las manchas negras que tiznaban cada una de las esquinas al nivel de nuestras cabezas. "Esta es" me dijo, "esta es la Sala de los Secretos". Había intentado reconocer la Sala de los Secretos de la que hablan los cuentos en algunos de los suntuosas estancias de los palacios con escasa suerte cuando en realidad la sala de los Secretos ¿era aquella cámara casi lúgubre, angosta y oscura?

Hicimos la prueba. Algunos turistas al pasar nos miraban con disimulada curiosidad no entendiendo nuestro juego. Mirando a la pared, pronuncié unas palabras en voz muy baja, me di la vuelta para ver si me habían oído, volví a mirar hacia la mancha negra y entonces oí claramente la voz de mi marido. Me di la vuelta instantáneamente creyendo que se encontraba a mi espalda. ¡Pero no! Seguía ahí, al otro lado de la sala mientras su voz me susurraba palabras al oído...

Al parecer, ya no dejan a la gente contarse secretos en aquella sala, supongo que será por aquellas manchas oscuras, y por ello ni siquiera aparece en los mapas de la Alhambra.

Ciencia. Ilusionismo. Magia.



Panicar, panico, paniqué

Después de un paréntesis festivo granaíno, retomemos las buenas costumbres y hagámoslo con un tema no por recurrente menos placentero.

La otra noche, durante la cena de fin de "instituto" de la promoción 2006/2012 me acordé de una discusión que había tenido con ese mismo grupo tres años atrás sobre el verbo "paniquer".

Y de nuevo no me cabe más que reiterar mi crítica a la lengua castellana al volverse en exceso escrupulosa o remilgada a la hora de adoptar vocablos.

El presunto verbo "panicar" que en francés se dice "paniquer" y en inglés "to panic" podría proceder de ese mismo pánico que todos padecemos en algún momento; es un verbo práctico, cómodo, fácil de manejar y que nos evitaría a todos algunos contratiempos.

Busco paniquer y encuentro que su traducción más aproximada es la de "aterrorizarse, acongojarse".

"Era medianoche, las calles estaban desiertas. De repente oí pasos detrás de mí y me aterroricé".

Nooo, yo no podría aterrorizarme en ningún momento, el Señor no me hizo tan fina ni de tan alta alcurnia. De ninguna manera. De hecho, alguien que diga algo así se merece que lo descuarticen. En serio.

Otra opción sería traducirlo por entrarle a uno el pánico,

"Era medianoche, las calles estaban desiertas. De repente oí pasos detrás de mí y me entró el pánico".

lo cual admitamos que se adecúa mejor al registro lingüístico, es verdad, pero al entrar tan tarde, le resta emoción y espontaneidad al hecho de panicar. Es como que llega tarde lo del pánico. Y todo el mundo reconocerá que cuando entra el pánico, entra de golpe, de sopetón, como cuando te dan una torta. Definitivamente está falto de emoción. Aparte de que creo que uno panica solo sin necesidad de que nadie le entre y por motivos distintos.

Finalmente, está el auténtico, el genuino, el de pura raza, el español de verdad,

"Era medianoche, las calles estaban desiertas. De repente oí pasos detrás de mí y me acojoné".

Y nos guste o no, seamos de alta, baja o mediana alcurnia, poseamos o no los miembros en cuestión, todos nos hemos acojonado en algún momento con algo.

Aunque el más intenso, el insuperable es sin duda:

"Era medianoche, las calles estaban desiertas. De repente oí pasos detrás de mí y me cagué".

Porque no conozco a nadie que admitiría que se ha cagado si no fuera porque pasó el pánico de su vida.   

Y con esto, y pidiendo disculpas si he sido bruta, creo que he presentado argumentos suficientes para soliviantar a la RAE y que tome en consideración mi petición nº1013 de admitir el verbo "panicar" en la lengua castellana.

Fin.