lunes, 4 de junio de 2012

Panicar, panico, paniqué

Después de un paréntesis festivo granaíno, retomemos las buenas costumbres y hagámoslo con un tema no por recurrente menos placentero.

La otra noche, durante la cena de fin de "instituto" de la promoción 2006/2012 me acordé de una discusión que había tenido con ese mismo grupo tres años atrás sobre el verbo "paniquer".

Y de nuevo no me cabe más que reiterar mi crítica a la lengua castellana al volverse en exceso escrupulosa o remilgada a la hora de adoptar vocablos.

El presunto verbo "panicar" que en francés se dice "paniquer" y en inglés "to panic" podría proceder de ese mismo pánico que todos padecemos en algún momento; es un verbo práctico, cómodo, fácil de manejar y que nos evitaría a todos algunos contratiempos.

Busco paniquer y encuentro que su traducción más aproximada es la de "aterrorizarse, acongojarse".

"Era medianoche, las calles estaban desiertas. De repente oí pasos detrás de mí y me aterroricé".

Nooo, yo no podría aterrorizarme en ningún momento, el Señor no me hizo tan fina ni de tan alta alcurnia. De ninguna manera. De hecho, alguien que diga algo así se merece que lo descuarticen. En serio.

Otra opción sería traducirlo por entrarle a uno el pánico,

"Era medianoche, las calles estaban desiertas. De repente oí pasos detrás de mí y me entró el pánico".

lo cual admitamos que se adecúa mejor al registro lingüístico, es verdad, pero al entrar tan tarde, le resta emoción y espontaneidad al hecho de panicar. Es como que llega tarde lo del pánico. Y todo el mundo reconocerá que cuando entra el pánico, entra de golpe, de sopetón, como cuando te dan una torta. Definitivamente está falto de emoción. Aparte de que creo que uno panica solo sin necesidad de que nadie le entre y por motivos distintos.

Finalmente, está el auténtico, el genuino, el de pura raza, el español de verdad,

"Era medianoche, las calles estaban desiertas. De repente oí pasos detrás de mí y me acojoné".

Y nos guste o no, seamos de alta, baja o mediana alcurnia, poseamos o no los miembros en cuestión, todos nos hemos acojonado en algún momento con algo.

Aunque el más intenso, el insuperable es sin duda:

"Era medianoche, las calles estaban desiertas. De repente oí pasos detrás de mí y me cagué".

Porque no conozco a nadie que admitiría que se ha cagado si no fuera porque pasó el pánico de su vida.   

Y con esto, y pidiendo disculpas si he sido bruta, creo que he presentado argumentos suficientes para soliviantar a la RAE y que tome en consideración mi petición nº1013 de admitir el verbo "panicar" en la lengua castellana.

Fin.