domingo, 6 de mayo de 2012

En Dios y en los ecologistas...

Nuestras miradas se han encontrado justo cuando estaba esperando para cruzar el semáforo que hay en lo alto del Paseo de Almería. Ya me había percatado de su presencia cuando pasamos tres horas antes por ese paso de peatones pero no me había hecho caso, ocupada como estaba hablando con otra gente. Era una muchacha joven y alta, con una increíble melena rizada y rojiza, una cazadora verde de estética militar, y ropa hippie debajo; y ni corta ni perezosa, sin soltarme la mirada, entre toda la gente que nos rodeaba, se ha dirigido directamente a mí.

Greenpeace.

Era su último día en Almería para ella y los tres chicos mal afeitados y con pintas que al igual que ella, estaban buscando suscriptores. Le he mentido al principio (una de esas muchas veces que me creo en la obligación de mentir a los desconocidos, pero ¿por queeeé lo haré???), diciéndole que estaba en Ecologistas en Acción (cuando hacía un año que había anulado mi suscripción después de 6 ó 7 años de ¿militancia?, y antes del turbio asunto relacionado con Paco Toledano, persona con la cual tuve la suerte de mantener dos conversaciones telefónicas y que siempre gozará de mi admiración y respeto) y que por supuesto, apoyaba la causa ecologista. Se ha alegrado cuando le he mentado Ecologistas en Acción, sus compas de lucha. Creo que no se lo esperaba. Le he preguntado por El Algarrobico, me ha contestado con sinceridad sobre lo que estaban haciendo, que la cosa se había vuelto a parar,  y que muchas de las batallas ecologistas que se estaban librando actualmente tenían lugar mayormente en los tribunales. Tenía unos preciosos ojos verdes oscuros con una luz especial, y luego pensando en ella en el coche, he visto la conexión de pronto. "Es la Tía Julia de Malaussène". Pero no se llamaba Julie sino Alba y al final y como cabía esperar, le he rellenado uno de esos papeles de suscripción


Tengo muy claro que no llegaré nunca a ser uno de esos activistas. Carezco de muchas cosas que los caracterizan, de su espíritu de sacrificio, del tesón, de sus ganas de luchar, la fe en lo que hacen, la vocación, el valor, etc etc. Además con mis "pintas" y mi peculiar forma de ver las cosas, no sé si encajaría demasiado. Pero una de las cosas buenas que tiene mi forma de ver las cosas es su simplicidad. Que no hay que confundir con ingenuidad. Soy muy consciente de que probablemente todo no sea tan transparente como debiera (y ¿qué lo es?), que los ecologistas que conozco no están dispuestos a hacer ninguna concesión y de ahí que puedan parecer extremos, o que muchos han mancillado las chapas que llevaban en la solapa  porque no existe aun ninguna que confiera ni moralidad, ni decencia, ni honradez. No obstante lo dicho, para mí los ecologistas son los verdaderos héroes de este siglo. De las pocas personas en las que creo. Y no admitiré nunca ni una crítica a las acciones de una persona cuyo credo es el bien del planeta y que por ello es capaz de sacrificar mucho de su tiempo y de su vida.


Desde este pequeño espacio y con estas escuetas palabras, quiero expresar mi agradecimiento y admiración más profundos y sinceros a todos los que han hecho de mi bienestar su vida y su lucha.



Foto que mi padre hizo para mí con su móvil del Algarrobico una vez que pasó por ahí con la furgoneta de la Opel.



(Al igual que gran parte de la humanidad, si reflexionara antes de hacer la mitad de lo que hago, decir las tres cuartas partes de lo que digo y escribir el 99% de lo que escribo, imagino que las cosas me irían muchísimo mejor, ¡pero sería todo mucho más aburrido!)